La Guardia Civil incrementa la presión sobre los anticuarios para evitar ventas ilegales

Versión para impresiónVersión para impresión

En los últimos dos meses se han contabilizado seis robos en iglesias de la provincia. Siempre son zonas apartadas, templos alejados de los núcleos de población que resultan blanco fácil de los ladrones.

En Ourense, un equipo integrado dentro del grupo de Policía Judicial, especializado en patrimonio, se encarga de investigar cada caso. Una vez que se conoce el robo los agentes acuden al tempo en busca de indicios que puedan facilitar la investigación, pero en la mayor parte de los casos el rastro de los ladrones se difumina y con el las posibilidades de recuperar el patrimonio expoliado. Tanto es así que no se ha efectuado ninguna detención relacionada con los últimos asaltos, algunos de ellos descubiertos por el párroco o los feligreses días después de que se registraran.

Con todo, la presión policial ha conseguido poner freno, al menos en parte, a la oleada de robos que se registró a finales de los 80 y principios de lo 90. Entonces los ladrones iban a por las esculturas y obras de arte que se guardaban, casi siempre con muy poca seguridad, en las iglesias, y después vendían los objetos robados a anticuarios poco escrupulosos.

Hoy eso es casi imposible. Todo el patrimonio que desaparece está perfectamente catalogado y el control sobre los anticuarios es férreo. Los agentes de la Guardia Civil realizan visitas frecuentes a estos lugares en busca de arte expoliado, y los profesionales que estén en posesión de este tipo de artículos se enfrentan a denuncias penales. De hecho, los agentes realizan visitas esporádicas a estos lugares para controlar si entre los miles de artículos que se venden, se encuentran algunos robados.

Asimismo, se vigila el tráfico transfronterizo por si algunos de los objetos de plata sustraídos en las últimas semanas hubiera podido desviarse a Portugal pero, por el momento, las pesquisas no han dado resultados positivos.

Las patrullas rurales

Aunque desde la Iglesia se reclama más vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad, fuentes del instituto armado reconocen que resulta extremadamente complicado poder vigilar las numerosas iglesias que se dispersan a lo largo y ancho de toda la provincia, sobre todo aquellas capillas en las que el culto solo se celebra una vez al año.

Aún así, en los últimos tiempos las patrullas rurales del instituto armado, que asumen de oficio la vigilancia en estas zonas, han incrementado la presencia en los alrededores de templos que podrían despertar el interés de los ladrones para evitar que se registren nuevos asaltos.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ourense/2012/01/29/guardia-civil-in...