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De los «Novios de la muerte», a la Guardia Civil: la historia de las unidades que honran la Fiesta Nacional

Un 12 de octubre de 1492. Esa fue la fecha en la que la expedición de Cristóbal Colón entró en contacto por primera vez con el futuro Nuevo Mundo. América, que diríamos en la actualidad. Por eso celebramos hoy elDía de la Hispanidad. Y también en base a ello desfilan por las calles de Madrid una representación de las diferentes unidades de nuestras Fuerzas Armadas. Desde la Legión hasta la Guardia Civil, todas atesoran una gran cantidad de historia a sus espaldas y cuentan con gestas capaces de hacer pequeñas a sus homólogas internacionales.

Legionarios españoles, los "Novios de la muerte"
Legionarios españoles, los “Novios de la muerte”– ABC

1-LA LEGIÓN

El origen de la Legión española se remonta hasta los comienzos del siglo XX, época en la que España andaba metida hasta el corvejón en una guerra contra las tribus locales del Rif. En principio, la solución que se aportó desde España fue la de enviar cientos y cientos de combatientes sin preparación para enfrentarse al enemigo. Un craso error que acabó en desastre. Y es que, su falta de entrenamiento provocó un número ingente de bajas. Sabedor del drama humano que se vivía en la zona, José Millán Astray se propuso crear un cuerpo profesional y fiable.

El militar propuso la creación de un cuerpo que, además, estuviese entrenado específicamente para resistir las penosas condiciones de África y que combatiese siempre a la vanguardia de las tropas españolas.

«Hacía falta una unidad formada por europeos para detener aquella sangría. Un grupo de soldados que se moviera por unos valores y que no tuviera nada que ver con aquellos que hacían la “mili” en el Rif», explicaba allá por 2015 en declaraciones a ABC, Luis E. Togores, historiador experto en Historia militar y autor de «Millán Astray. Legionario». Así fue como nació la Legión española.

«Hacía falta una unidad formada por europeos para detener aquella sangría»

La unidad nació en principio con el nombre de Tercio de Extranjeros, pues permitía la incorporación de cualquiera. «Un extranjero vale por dos soldados, uno español que ahorra y otro extranjero que se incorpora», solía afirmar el fundador de la futura Legión española. A su vez, Astray estableció que los antecedentes penales no fueran un problema a la hora de entrar a formar parte de la unidad. Para él no importaba la vida anterior.

A nivel oficial, el Rey Alfonso XIII firmó el Real Decreto de fundación de la Legión el 28 de enero de 1920. Texto en el que se podía leer lo siguiente: «Con la denominación de Tercio de Extranjeros, se creará una unidad militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por que ha de regirse serán fijados por el Ministerio de Guerra. Dado en palacio a 28 de enero de 1920». Sin embargo, y según explican los autores de «Seguridad y defensa: nuevos medios para nuevos escenarios», Astray prefirió que el aniversario de esta unidad se celebrase el 20 de septiembre de ese mismo año. La jornada en la que se alistó el primer legionario.

Salto de un militar de la Brigada Paracaidista en 1957
Salto de un militar de la Brigada Paracaidista en 1957– ABC

2-BRIGADA PARACAIDISTA

Los orígenes del paracaidismo español hay que buscarlos hace nada menos que ocho décadas. Fue entonces cuando algunos precursores como José Méndez Parada (capitán de artillería destinado en el Servicio de Aviación Militar) se atrevieron a lanzarse desde un avión en el Aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid). Tal y como afirma el Ejército del Aire en su dossier «Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada», unos 20 años después -el 15 de agosto de 1947- se fundó en el Aeródromo Militar de Alcantarilla (Murcia) «la Escuela Militar de Paracaidistas, siendo designado como primer director el capitán Ramón Salas Larrazábal».

Menos de un mes después (el 2 de septiembre de 1947) hasta esta escuela llegó la I Bandera de paracaidistas para llevar a cabo el curso. «El primer lanzamiento se efectuó el 23 de enero de 1948. En él se concedió el título de “Cazador Paracaidista” a 165 alumnos, entre oficiales, suboficiales y personal de tropa», añade el Ejército del Aire en su dossier.

De todos estos precursores bebió Agustín Muñoz Grandes (entonces ministro del Ejército) para crear en 1953 la I Bandera Paracaidista del Ejército de Tierra. Una unidad que fue llamada «Roger de Flor» y que se formó con aguerridos voluntarios de la Legión. Tal y como explica la actual BRIPAC en su dossier «Fundación y primeros años», el militar y político lo hizo para «adaptar a los nuevos tiempos» el cuerpo.

«El primer lanzamiento desde avión se realizó el 23 de febrero de 1954»

Con todo, también es cierto que la funcionalidad de este tipo de soldados había quedado más que demostrada en la Segunda Guerra Mundial gracias a las efectivas 101ª y 82ª Divisiones aerotransportadas de los EE.UU. Por no hablar de los «Fallschirmjäger» germanos.

«El primer lanzamiento desde avión se realizó el 23 de febrero de 1954, fecha que se celebra anualmente como el aniversario de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra», explica Antonio Rueda Caballero en su obra «Cuando fui soldado. Memorias». En 1955, los «paracas» se presentaron en un desfile ante el pueblo de Madrid luciendo su, posteriormente, característica boina negra. Poco después se crearon la II Bandera Roger de Lauria», 1956) y la III Bandera Ortiz de Zárate», 1960).

El primer conflicto en el que participaron los «paracas» fue el de Ifni-Sáhara. Su bautismo de fuego se sucedió, más concretamente, el 16 de agosto de 1957 en Tiuisit-Igurramen. «El año 1958 trascurrirá en acciones de limpieza de las bandas infiltradas, escolta de convoyes y puestos avanzados para evitar nuevas filtraciones», añade la BRIPAC. Desde entonces, los caballeros legionarios paracaidistas han formado una de las unidades más avanzadas de nuestro país.

La Guardia Civil por las calles de Barcelona en 1908
La Guardia Civil por las calles de Barcelona en 1908– ABC

3-GUARDIA CIVIL

A pesar de que nació oficialmente a mediados del siglo XIX, el primer intento de fundar un cuerpo con las mismas atribuciones que la futura Guardia Civil se dio ya en 1820. Tal y como afirman José Sidro y Antonio de Quevedo en «La Guardia Civil, historia de esta institución y de todas las que se han conocido en España con destino a la persecución de malhechores», ese fue el año en que Pedro Agustín Girónprimer duque de Ahumada, presentó un proyecto para fundar la Legión de Salvaguardias Nacionales. Una unidad «con la misma consideración que el ejército» que se encargase del «exterminio de malhechores» y de la «seguridad de los caminos».

Aunque su solicitud fue rechaza, aquel primer intento sentó las bases de la futura Guardia Civil y puso sobre la mesa un problema que se había generado en España tras la Guerra de la Independencia: la ingente cantidad de bandidos que atestaban los caminos rurales. Algunos tan famosos como «El Tempranillo». No en vano, allá por el 24 de agosto de 1830 se publicó el siguiente anuncio: «Se abonarán seis mil reales de vellón a la partida del Ejército, de Voluntarios Realistas o a cualquier persona que entregue vivo o muerto al referido José María Hinojosa, alias el Tempranillo». Como él, otros tantos causaban más de un quebradero de cabeza en los pueblos.

Poco después se recuperó esta idea. El 28 marzo de 1844 un decreto estableció la creación de «una fuerza especial de protección y de seguridad pública» capaz de proteger a los ciudadanos ubicados en las zonas rurales. «EI orden social reclama este auxilio, el Gobierno ha menester una fuerza siempre disponible para proteger las personas y las propiedades; y en España, donde la necesidad es mayor por efecto de sus guerras y disturbios civiles, no tiene la sociedad ni el Gobierno mas apoyo ni escudo que la Milicia ó el Ejército».

A su vez, el documento señalaba la importancia de contar con un cuerpo militarizado (una «fuerza civil») con atribuciones policiales y capaz de intervenir en los «actos populares» de una forma adecuada. Así lo afirman, al menos, Sidro y Quevedo.

«EI orden social reclama este auxilio, el Gobierno ha menester una fuerza siempre disponible para proteger las personas y las propiedades»

El Real Decreto estableció también que el nombre de esta nueva unidad sería Guardia Civil, dejó claro que sería «una fuerza armada de infantería y caballería», y estableció que el objetivo de esta fuerza era «proveer el buen orden, a la seguridad pública y a la protección de las personas y de las propiedades dentro y fuera de las poblaciones». El cuerpo fue, en definitiva, la solución de Isabel II y de Francisco Javier Girón y Ezpeleta (segundo duque de Ahumada y oficial al mando de la nueva institución) a un mal endémico.

El resto, como se suele decir, es historia. La Guardia Civil se terminó de asentar como institución con su primera misión internacional en 1847. Año en que el cuerpo envió una unidad de caballería al norte de Portugal para garantizar la seguridad de los ciudadanos de Oporto tras una revuelta. Todo ello, mientras acababan -poco a poco- con el bandolerismo español. Dos décadas después, durante el turbulento Sexenio Revolucionario (1868-1874), sus integrantes se convirtieron en indispensables por culpa del repunte de la delincuencia.

Poco después, en 1929, la unidad recibió su famoso apodo. Lo hizo después de que le fueran reconocidos sus méritos con la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficiencia en 1929 -el cual incluye el título de Benemérita-. Desde entonces, el cuerpo presume de que su historia ha estado ligada siempre «a la lealtad al Gobierno, al servicio al pueblo y al cumplimiento del deber». Así se afirma en su página web, donde también se explica que «en la actualidad la Guardia Civil, compuesta por más de 82.000 mujeres y hombres, prosigue adaptándose a los tiempos para hacer frente a las amenazas en ciernes».

«Carabineros de la Guardia Real» (1805)
«Carabineros de la Guardia Real» (1805)– AUGUSTO FERRER-DALMAU

4-GUARDIA REAL

Desde la famosa Guardia Varega, hasta los gendarmes que protegían al monarca galo Francisco I en la batalla de Pavía. A lo largo de la historia, una de las obsesiones de los reyes ha sido contar a su lado con un grupo de hombres bien armados capaces de protegerles de sus más fieros enemigos. Y España, lógicamente, no ha sido una excepción. «Losguardias reales […] ya estuvieron presentes a lo largo de la Edad Media en los territorios españoles. […] Pero es en la Edad Moderna cuando van adquiriendo sus perfiles institucionales más estables y duraderos», explica el historiador Enrique Martínez Ruíz en su obra «Diccionario de historia moderna de España: La administración».

El origen de la esta unidadhay que buscarlo hace más de 500 años. Concretamente, en 1504. Esa fue la época en la que Fernando el Católico creó un cuerpo de soldados equipados con alabardas (un arma de asta ideal para combatir contra la caballería enemiga) y vestidos con un sayo «medio colorado y medio blanco». Esta unidad, conocida como «Guarda de Alabarderos» fue el germen de la actual Guardia Real.

El siglo XVII, sin embargo, fue el momento en el que nació de veras el concepto de Guardia Real. Y es que, siguiendo el modelo francés, se formó un grupo de tropas de élite con un triple objetivo. «Su finalidad, a partir de ese momento, fue custodiar a la persona del Rey y a la Familia Real, sostener los derechos del trono interviniendo en los enfrentamientos internacionales que se estaban desarrollando con motivo de la Guerra de Sucesión, y servir de modelo y estímulo al ejército», destaca la propia unidad en su página web.

«Los guardias reales ya estuvieron presentes a lo largo de la Edad Media en los territorios españoles»

Fue en ese momento cuando se unificaron las guardias de alabarderos ya existentes y se crearon nuevas unidades con estos cometidos (principalmente las compañías de Guardia de Corps y los Regimientos de Reales Guardias de Infantería Española y Walona).

No obstante, con el paso de los años la responsabilidad de proteger al monarca ha ido variando debido a temas organizativos. Fernando VII, por ejemplo, otorgó el honor de ser Tropas de la Casa Real a multitud de unidades. Esta tendencia decayó con Isabel II, quien apostó porque sus hombres de confianza estuvieran conformados por el Cuerpo de Reales Guardias de Alabarderos y el Escuadrón de Guardias de la Reina.

Unos cambios similares se sucedieron con Alfonso XII Alfonso XIII. Durante la Segunda República la unidad no estuvo operativa, pero se volvió a reactivar en 1975. A día de hoy, la Guardia Real tiene como misión servir de apoyo a Su Majestad en cuantas actividades se deriven del ejercicio de sus funciones como Jefe de Estado.

Los regulares persiguiendo a los rebeldes en Melilla, en 1915
Los regulares persiguiendo a los rebeldes en Melilla, en 1915– ABC

5-REGULARES

El origen de la unidad que ha participado este 12 de octubre en el desfile de la Fiesta Nacional (el grupo de Regulares de Melilla nº 52) se encuentra en 1911. Fue ese año cuando Alfonso XIII estableció la creación de un Batallón de Infantería formado principalmente por tropas indígenas a las órdenes de la Capitanía General de la mencionada ciudad. Su objetivo era lograr que los grupos de nativos que combatían bajo bandera hispana de forma desorganizada pasaran a tener un carácter formal.

A su vez, se buscaba usar estas nuevas unidades como una fuerza de choque de vanguardia que pudieran operar junto a las unidades tradicionales del Ejército Español. Por otro lado, la creación de los Regulares significó un gran avance en lo que a innovación táctica se refiere.

«Por primera vez, se consolidó la conjunción o integración de Fuerzas de Infantería con Caballería. Por primera vez se creó también una unidad de tipo mixto con cierta entidad como para operar independientemente», explica la unidad en su página web. El nuevo contingente fue conocido como «Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla».

Su objetivo era lograr que los grupos de nativos que combatían bajo bandera hispana de forma desorganizada pasaran a tener un carácter formal

Gracias a su aclimatación al medio, pronto destacaron en el combate contra los kabileños debido a su extenso conocimiento del terreno. Por ello, y porque ya estaban adaptados al clima del norte de África, solían luchar en primera línea.

Las primeras bajas de los Regulares se sucedieron el 16 de noviembre de 1911 mientras protegían un convoy. Posteriormente, combatirían durante dos años en la zona de Tetuán. Tal fue su éxito que, el 31 de julio de 1914, se reorganizaron estas tropas y se crearon cuatro nuevos Grupos de Fuerzas Regulares Indígenas. Con el paso de las décadas llegó 1985, año en que se creó una fuerza similar en Ceuta.

Patrulla Águila durante unos ejercicios aéreos
Patrulla Águila durante unos ejercicios aéreos– ABC

6-PATRULLA ÁGUILA

La Patrulla Acrobática Águila nació en 1985. Heredera de las antiguas unidades de acrobacias del Ejército del Aire presentes en nuestro país, fue creada por un grupo de profesores de la Academia General del Aire.

En principio, el primer equipo estaba formado por nueve pilotos que se propusieron lograr los siguientes objetivos (según puede leerse en «Historia de la patrulla Águila»): «Fomentar el espíritu aeronáutico, contribuir al prestigio del Ejército del Aire demostrando el entrenamiento de sus pilotos en vuelo en formación, y promocionar la industria aeronáutica española y dar realce a las importantes manifestaciones de la vida regional, nacional e internacional».

Tras su éxito, y en vista del interés que despertaron en la sociedad, la Patrulla Águila pronto comenzó a llevar a cabo todo tipo de exhibiciones. Por ello, no se tardó en aumentar el número de sus aviones de seis a nueve.

El primer equipo de la Patrulla Águila estaba formado por nueve pilotos

En 1988, realizaron ante los Reyes su exhibición inaugural con siete aparatos (número que se corresponde con su estructura actual). Poco tiempo después se introdujo la pintura característica de sus aviones y utilizaron, por primera vez, un generador de humo de colores amarillo y rojo para representar la bandera nacional.

En la actualidad, la Patrulla Águila es una de las unidades de acrobacias presentes en el Ejército del Aire. Las otras son la Patrulla Aspa (Patrulla Acrobática de Helicópteros) y la PAPEA (Patrulla Acrobática de Paracaidismo). A su vez, destaca que sus pilotos no sólo participan en exhibiciones aéreas, sino que también llevan a cabo tareas de instrucción en la Academia General del Aire.

 

Fuente:  http://www.abc.es/historia/abci-fiesta-nacional-novios-muerte-guardia-civil-historia-unidades-honran-fiesta-nacional-201710120147_noticia.html