SERVICIOS DE MEDIOS AÉREOS

SERVICIOS DE MEDIOS AÉREOS

¿ Cómo se accede a la unidad?

Cada cierto tiempo se convocan plazas en todas las unidades. Para poder optar a ellas se tendrán que cumplir unos requisitos u otros, como puede ser tener una edad determinada o unos estudios específicos, por ejemplo en helicópteros suelen pedir como requisito tener menos de 30 años. Si se cumplen los requisitos tendrás que pasar una serie de pruebas que son distintas para cada unidad, pueden ser físicas, psicotécnicas, teóricas, entrevistas, etc. En caso de que se pasen dichas pruebas se accede a un curso de formación que, en función de la unidad, tiene una duración u otra. Este curso también es selectivo, es decir, si no lo superas te quedas fuera.

¿Si accedo a la Unidad me tengo que quedar en ella para siempre?

…No. Lo normal es que tu antigua plaza no la pierdas y puedas volver al trabajo y destino que tenías, pero al acceder a una unidad te harán firmar un contrato de permanencia que suele ser de dos o tres años. Este será el tiempo mínimo que tendrás que estar en la Unidad. En este caso la servidumbre será de ocho años.

INTRODUCCIÓN

El Servicio de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía cuenta con un reconocido prestigio avalado tanto por las misiones policiales a las que ofrece su apoyo como a las de tipo humanitario.

El progresivo aumento de la utilización de aeronaves en misiones policiales ha traído consigo la mejora del rendimiento de un Servicio que por su seguridad, rapidez, eficacia y disponibilidad le han convertido en un Servicio esencial para las exigencias en materia de seguridad demandadas por una sociedad moderna.

Los pilotos de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía han superado las 83.000 horas de vuelo.

La funcion principal del Servicio de Helicópteros es intervenir en la prevención, investigación y persecución de la delicuencia. Así como la colaboración con otros servicios policiales al objeto de prevenir, mantener, y en su caso, restablecer la seguridad ciudadana.

HISTORIA

El Servicio de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía comenzó a volar en 1975, año en que se forman los primeros pilotos y se adquieren dos aeronaves, modelo Alouette II que actualmente no se utilizan. Una vez comprobada la utilidad de este equipo como unidad de apoyo a las demás brigadas, se crea oficialmente la Unidad en 1979. Además, se incrementó a partir de ese momento la plantilla de pilotos y se comienzó a formar técnicos de mantenimiento. El Servicio de Helicópteros, actualmente, depende orgánica y funcionalmente de la División de Coordinación Económica y Técnica de la Subdirección General de Gestión y Recursos Humanos. El cometido de este servicio es el de proporcionar apoyo en labores operativas policiales, en actividades de prevención e investigación, en misiones de seguridad ciudadana, vigilancias y seguimientos, protección y organización de objetivos, transporte urgente de unidades y equipos especiales, así como actividades humanitarias de ayuda y auxilio.

PRINCIPALES FUNCIONES

Intervenir en la prevención, investigación y persecución de la delincuencia.

-Colaborar con otras unidades policiales con la función de prevenir, mantener, y en su caso, restablecer la seguridad ciudadana.

-Ocuparse de los cursos de formación en la Escuela de Pilotos, para pilotos, para técnicos de mantenimiento de aeronaves y para operadores de sistema, así como cursos de actualización y reciclaje.

-Encargargándose también del entrenamiento continuo de dicho personal. La programación, organización, ejecución y control de las operaciones de vuelo, el mantenimiento y reparación de aeronaves y equipos especiales.

-La dirección y certificación de la aeronavegabilidad de las aeronaves y sus equipos, el control de calidad, la investigación y el desarrollo Dirigir y coordinar técnicamente a las bases periféricas.

ESCUELA DE PILOTOS

En el año 1989 se reconoce oficialmente la Escuela Aeronáutica de la Policía siendo la única Escuela de Helicópteros de carácter civil autorizada en España. En las instalaciones de Cuatro Vientos (Madrid) se realizan los cursos de formación de pilotos y técnicos de mantenimiento, impartidos por instructores del Servicio de Helicópteros. Los aspirantes a pilotos pueden serlo de cualquier escala del Cuerpo Nacional de Policía. Necesitando tener dos años de antigüedad mínima en el cuerpo y estudios mínimos a nivel de C.O.U.

Las pruebas de acceso para pilotos cuentan con ejercicios psicotécnicos, físico-matemáticos, de coordinación psicomotriz, un reconocimiento médico y una entrevista personal. El Curso de formación de piloto tiene una duración de quince meses y 1.100 horas de teoría, así como 150 horas de vuelo y 50 en el simulador. El curso de fomación de técnicos de mantenimiento de aeronaves, dirigido a policías de las escalas Básica y de Subinspección, consta de 2.000 horas lectivas. Para convertirse en comandante de aeronave policial (miembros de la escala Ejecutiva) es necesario contar con una experiencia de 500 horas de vuelo antes de acceder al curso de aptitud.

Durante la vida profesional de los pilotos además de participar en frecuentes jornadas de entrenamiento en maniobras de emergencia, tienen que superar una serie de reconocimientos médicos periódicos.

La unidad cuenta en la actualidad con 35 pilotos, 2 ingenieros y 36 técnicos de mantenimiento. En cuanto a las aeronaves, en la actualidad cuentan con 15 aparatos del modelo BO-105 bimotor y 2 del modelo EC-120 “colibrí” de un sólo motor que se utiliza básicamente en pequeñas poblaciones y zonas costeras. También dispone de un nuevo helicóptero EC-135 que incorpora las últimas tecnologías. Siempre hay una tripulación preparada para salir a volar si las necesidades lo requieren. Las licencias se revalidan cada 6 meses y se ofrecen cursos específicos para la actualización de los miembros de la brigada.

MISIONES POLICIALES

Los medios técnicos con los que cuenta el helicóptero y los que se le pueden acoplar permiten al Servicio colaborar en la prevención e investigación de los delitos, en la protección de personas y bienes, en el mantenimiento de la seguridad ciudadana, además de participar en misiones asistenciales y humanitarias.

El helicóptero es el medio ideal para realizar seguimientos policiales, debido a las especiales características de operatividad, rapidez de movimientos, desplazamientos en el espacio, velocidad máxima (velocidad de crucero de 110Kts, es decir, 200 Kilómetros por hora) y gran autonomía.

La capacidad de observación es una de las características principales que se puede desarrollar desde este medio policial. El helicóptero se utiliza también en manifestaciones y alteraciones de orden público. Los policías del Servicio de Helicópteros pueden evaluar el número aproximado de personas concentradas con bastante exactitud. Para ello utilizan un método basado en la planimetría y el cálculo de personas por metro cuadrado. A través del sistema de captación y transmisión de imágenes, los responsables policiales pueden participar del desarrollo del acontecimiento y localizar en todo momento a los posibles grupos violentos siguiendo su evolución, lo que permitirá redistribuir los efectivos para controlar la situación.

Sin olvidarnos de la importante labor que realiza en catástrofes o en accidentes ya sean de tráfico como de cualquier otro tipo, trasladando a las personas de mayor gravedad.

La protección que presta en todo traslado de obras de arte, explosivos, etcétera, es esencial para el correcto desarrollo del mismo. La experiencia ha demostrado su utilidad, dado que nadie ha intentado el asalto a un convoy de este tipo escoltado por helicóptero.

Este transporte es el medio ideal para trasladar a agentes de policía que tengan que acudir urgentemente a intervenir en una operación policial especial en distintos puntos de la geografía española, permitiendo realizar desplazamientos directos con gran rapidez de acción y la posibilidad de tomar tierra en las cercanías del destino.

En las misiones nocturnas a los helicópteros se les puede incorporar el faro de búsqueda. Lo que permite este medio es iluminar con bastante detalle grandes extensiones de terreno ya que está dotado de una potente lámpara.

Al faro de búsqueda se le puede instalar una serie de filtros infrarrojos, siendo necesarias las correspondientes gafas de visión nocturna para la observación del objetivo. Esta característica tiene una gran utilidad en misiones que requieren mayor discrección, debido a sus especiales peculiaridades.

La perspectiva, amplitud de campo y posición variada que proporciona el helicóptero permite realizar, desde diferentes puntos de vista, reportajes fotográficos o filmaciones den vídeo de interés policial, así como levantamiento de planos con detalle.

Una función muy útil del helicóptero es la posibilidad de mantener comunicaciones con el exterior, usando la aeronave como estación repetidora.

Los helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía están dotados de dos emisoras, una de uso aeronáutico y otra policial. La primera emite en una amplia gama dentro de la emisión de V.H.F. y la policial en dos bandas de frecuencia (V.H.F. y U.H.F.). Con bastante frecuencia puede ocurrir que, por problemas técnicos, de distancia, climatológicos, etcétera, la misión se vea interrumpida o dificultada por falta de comunicación. En estos casos, el helicóptero puede utilizarse como emisora repetidora, y así se consigue estar comunicados en todo momento con el exterior. Los miembros del Servicio de Helicópteros permanecen durante las veinticuatro horas del día localizables y organizados en turnos, existiendo además una tripulación de reserva por si se produjera otro requerimiento de urgencia. Es posible de esta forma dar cobertura a todas las llamadas de requerimiento incluso a las que se realizan de noche y en condiciones meteorológicas muy adversas.

Hay que tener en cuenta que el Servicio de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía es el único que está autorizado a volar en caso de misión policial con unos márgenes meteorológicos muchos más estrechos que los autorizados a las aeronaves de otro tipo.

Existe un acuerdo interministerial para poder realizar estas misiones siempre que el piloto considere que está salvaguardada la seguridad de vuelo. Este es el caso en el que las nubes estén tan bajas que no haya distancia entre los topes de los edificios y las bases de las nubes o cuando la visibilidad horizontal no llega a 500 ó 600 metros.

DISTRIBUCIÓN OPERATIVA

El Servicio de Helicópteros cubre la totalidad de la península así como las comunidades insulares, Ceuta y Melilla. Esto es posible gracias a los recursos técnicos-aeronáuticos con los que cuenta y a su distribución operativa. El Servicio Central se encuentra en Madrid. Las bases periféricas tienen una dependencia técnico-funcional de la central y se encuentran ubicadas en: Bilbao, Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla, Palma de Mallorca, Canarias y Vigo. Durante el verano se establecen destacamentos eventuales en determinadas ciudades costeras, como son: Rota, Reus y Murcia, entre otras.

HELICÓPTEROS

Servicio de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía en cuanto a aeronaves, en la actualidad cuenta con 15 aparatos del modelo BO-105 bimotor y 2 del modelo EC-120 “colibrí” de un sólo motor que se utiliza básicamente en pequeñas poblaciones y zonas costeras. También dispone de un nuevo helicóptero EC-135 que incorpora las últimas tecnologías. La Flota se distribuye por todo el territorio nacional con una base central y 8 periféricas que permiten atender de forma inmediata cualquier servicio en el lugar donde se necesite.

Los helicópteros BO-105:

El BO-105 es un helicóptero multimisión diseñado y fabricado por la empresa alemana Messerschmitt, Bolkow and Blomm y actualmente comercializado por la empresa EUROCOPTER.

Cuenta con dos motores Allison 250-C20B que le permiten una velocidad máxima de 270 Km/Hr. y un alcance de 585 Km. y que puede aumentarse hasta 1,000 Km. con depósitos de combustible adicionales, con un techo de servicio de 1,525 Mts.

Este helicóptero tiene cualidades que lo convierten en uno de los mejores del mundo, ya que cuenta con un rotor rígido que le permite realizar maniobras en toda la envolvente del vuelo, incluido el vuelo invertido.

Las dimensiones son 11,84 mts. de largo, 4.4 m. de alto, el diámetro del rotor principal es de 9,80 m. y el del rotor antipar de 1,90.

Los helicópteros Alouette II:

El Aloutte II cuenta con un motor Turbomeca Artouste II C6, 530 HP, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 185 km/h y un alcance de 545 Km.

Número de pasajeros 3 más el piloto.

Las dimensiones son 9,70 m de longitud, el diámetro del rotor es de 10,20 m.

Peso máximo de 1.600 Kg.

Helicóptero EC-135:

El helicóptero EC-135, incorpora las últimas tecnologías:

Cockpit con presentación digital.

Peso máximo de despegue 2835 Kg.

Capacidad para 2 tripulantes y 5 pasajeros.

Autonomía para 3:24 (con tanque auxiliar hasta 4:30)

Velocidad de crucero 135 nudos (250 Km/h)

Posibilidad de captación y transmisión de imágenes.

MEDIOS TÉCNICOS

Para realizar las diversas actividades los helicópteros van equipados con instrumentos especiales como los de captación y transmisión de imágenes en directo con calidad de televisión, un foco de gran potencia que es capaz de que parezca que es de día en la zona a la que ilumina. También cuentan con equipos de infrarrojos, sistemas de seguimiento electrónico, grua de rescate, camillas, depósitos de largo alcance para distancias demasiado largas y prismáticos giroestabilizados, entre otras. Los pilotos disponen de casco y micrófono de laringe para sistemas de comunicación del operador de grua de rescate; cascos y gafas de visión nocturna.

Una vez superado el curso de formación de piloto o de técnico de mantenimiento de aeronaves, los miembros del Cuerpo Nacional de Policía se integran en la sección de Helicópteros se especializan por medio de diferentes cursos profesionales específicos para el desarrollo de su función. Los pilotos se forman con cursos de aptitud de Comandante de Aeronave Policial (Jefe de Tripulación), Instructor de Vuelo, Piloto de Pruebas o de Operación de Grúa de Rescate y Eslinga de Carga (este último también dirigido a Técnicos de Mantenimiento). El Servicio de Helicópteros imparte cursos de actualización y especialización de los helicópteros BO-105 y Alouette II, de sus sistemas de aviónica, de la cabeza del rotor, del motor o de sus sistemas de sustentación. El reciclaje se realiza por medio de periódicas jornadas de entrenamiento para los pilotos, en las cuales se preparan para maniobras y procedimientos de emergencia, grúa y carga externa, vuelo en montaña, simulación de rescate/operación en edificios altos, equipamiento opcional y sistemas de visión nocturna o vuelo sin visibilidad por instrumentos. Los miembros del Servicio de Helicópteros también colaboran en la formación de otras Unidades del Cuerpo Nacional de Policía a través de cursos dirigidos a policías de las diferentes unidades especiales.

MEDICINA AERONAÚTICA

El medio aereo es referido a la capa más baja de la atmósfera conocida como troposfera. Esta capa se extiende desde el nivel del mar hasta los nueve a veinte kilómetros dependiendo de la latitud. En esta capa es donde se desarrolla casi toda la actividad aeronáutica. En los estratos más bajos de esta capa es donde se puede desarrollar la vida sin necesidad de un soporte artificial. Este medio aeronáutico tiene unas características específicas debidas a la disminución de la presión barométrica, y por tanto disminución de la presión parcial del oxígeno, variaciones de la temperatura y de la humedad y en menor medida de las radiaciones, que pueden ser el origen de diferentes patologías para el ser humano. Por otra parte, hay que contar con los riesgos derivados del desarrollo de las aeronaves, como son las altas aceleraciones, desorientación espacial, miedo, vibraciones y los riesgos derivados de la actividad desarrollada, como son la fatiga de vuelo o la alteración de los biorritmos. Habitualmente el piloto es un sujeto sano, pero debido a estos riesgos a que puede estar sometido se pueden producir alteraciones de su estado de salud y, por otra parte en caso de padecer una enfermedad, está puede resultar agravada por las circunstancias anteriormente citadas, ya que influyen negativamente en el desarrollo de esa enfermedad.

Las alteraciones clínicas que se pueden presentar más frecuentemente son las siguientes:

– Hipoxia. Es la disminución de la concentración de oxígeno a nivel sanguíneo y de los tejidos, que da lugar a un deterioro del funcionamiento normal de estos tejidos.

Esta oxigenación deficiente es debida a la altitud, ya que con ella disminuye la presión atmosférica y la presión parcial del oxígeno. La hipoxia puede ocurrir en las siguientes circunstancias:

Altitud excesiva sin suplemento de oxígeno.

Fallo en los equipos de suministro de oxígeno.

Descompresión de la cabina a gran altitud.

Los síntomas que produce son variados, se manifiestan de forma gradual y son dificiles de reconocer por el propio afectado. Dependen de la altitud y varían desde la disminución de visión nocturna y dolor de cabeza hasta la pérdida de conocimiento y convulsiones, originando una incapacitación total para el vuelo.

– Enfermedad descompresiva. Consiste en la formación de burbujas en distintos tejidos del organismo como consecuencia de la disminución de la presión. Estas burbujas están formadas por nitrógeno. Pueden dar lugar a dolor articular único o múltiple, manifestaciones en la piel y dolor abdominal o torácico, considerándose estos síntomas como leves, y síntomas neurológicos o cardiovasculares que son cuadros clínicos graves.

– Barotraumas. Como consecuencia de las variaciones de presión barométrica ambiental se produce una variación en el volumen de los gases contenidos en el organismo. Las localizaciones más frecuentes de estos episodios se producen en el oído medio, en los senos nasales o paranasales y en los dientes si existen caries mal empastadas. Según donde se localicen dan lugar a los síntomas locales de dolor en el oído, en los senos nasales o en los dientes.

– Efecto de las altas aceleraciones. Sólo se producen en la aviación militar, en los pilotos de aviones reactores de combate.

– Desorientación espacial. Es la incapacidad del piloto para apreciar correctamente su posición y su movimiento relativo respecto al centro de la Tierra. Se producen ilusiones visuales o alteraciones del equilibrio y se deben a ciertas condiciones climáticas, las superficies sobre las que se va a aterrizar o despegar o por movimientos combinados que realiza el piloto.

– Fatiga de vuelo. Se produce una disminución del rendimiento físico o psíquico del piloto pudiéndose producir un aumento de errores en el vuelo. Es debido a un excesivo número de horas o cuando el vuelo se realiza en condiciones meteorológicas adversas.

– Alteración de los ritmos biológicos. La actividad biológica presenta unas variaciones periódicas, siendo el ritmo más común el de 24 horas. En vuelos largos hacia el Este u Oeste con recorrido de varias zonas horarias, se producen alteraciones en estos ritmos. Se produce una mayor desorientación en los vuelos hacia el Este que en los vuelos hacia el Oeste.

Los principales objetivos que se deben cubrir en medicina aeronáutica son los siguientes:

– Selección del personal de vuelo, que debe tener unas características psicofísicas adecuadas para desarrollas la actividad de vuelo.

– Mantener la salud del piloto mediante reconocimientos periódicos.

– Tratamiento adecuado de aquellos procesos patológicos que le afecten, consiguiendo una recuperación adecuada.

– Prevención de síntomas o signos de fatiga de vuelo y consecución de las condiciones ergonómicas adecuadas.

¿CÓMO SE ACCEDE A LA UNIDAD?

Cada cierto tiempo se convocan plazas en todas las unidades. Para poder optar a ellas se tendrán que cumplir unos requisitos u otros, como puede ser tener una edad determinada o unos estudios específicos, por ejemplo en helicópteros suelen pedir como requisito tener menos de 30 años. Si se cumplen los requisitos tendrás que pasar una serie de pruebas que son distintas para cada unidad, pueden ser físicas, psicotécnicas, teóricas, entrevistas, etc. En caso de que se pasen dichas pruebas se accede a un curso de formación que, en función de la unidad, tiene una duración u otra. Este curso también es selectivo, es decir, si no lo superas te quedas fuera.

-¿Si accedo a la Unidad me tengo que quedar en ella para siempre?

…No. Lo normal es que tu antigua plaza no la pierdas y puedas volver al trabajo y destino que tenías, pero al acceder a una unidad te harán firmar un contrato de permanencia que suele ser de dos o tres años. Este será el tiempo mínimo que tendrás que estar en la Unidad.

REPORTAJES

El ‘Cóndor’ sobrevuela la noche madrileña

Los helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía vigilan la ciudad durante las 24 horas del día. Sus agentes trabajan de cerca con las patrullas de tierra para perseguir a los delincuentes

Incluso cuando no pasa nada, su trabajo les gusta. Son capaces de cruzar Madrid de punta a punta en tres minutos; su despacho es un helicóptero, y desde allí Madrid cambia mucho. La perspectiva es totalmente diferente a 200 metros de altura.

El Servicio de Medios Aéreos de la Dirección General de la Policía, o Equipo Cóndor, como se le conoce, lleva 25 años surcando el cielo de Madrid. Y de toda España, pero esta noche el vuelo es sobre la metrópoli, que parece dormida. Sólo los servicios de emergencia y seguridad están autorizados para sobrevolar la ciudad, excepto en casos puntuales.

La vista desde arriba es tan distinta que basta un pequeño despiste para no saber dónde estamos. Leo y Carlos llevan los mandos del helicóptero, un EC-135, (Eco Charlie, lo llaman ellos). Este aparato va camino de convertirse en el sustituto de los BO-105, que llevan décadas con la policía.

El nuevo EC-135 es moderno y tiene sistemas más seguros. Leo y Carlos han tenido que reciclarse y estudiar para poder utilizar este nuevo aparato, pese a que ya llevan muchos años volando. En su caso, igual que en el de las 50 personas que trabajan con ellos, se mezcla la vocación de volar con la de ser agente de policía. Benjamín es técnico de mantenimiento en tierra y operador de sistemas en el aire; es decir, repara los helicópteros en el hangar, pero también maneja las cámaras del EC-135. Con él se completa la tripulación normal para salir a trabajar.

En el vuelo de esta noche no hay prevista ninguna operación, y por ahora no se ha solicitado la presencia del Cóndor para ningún suceso. Lo habitual es que trabajen en manifestaciones, persecuciones y grandes concentraciones de gente, como partidos de fútbol y conciertos. Pero aunque no haya nada previsto, hay que salir a patrullar.

Leo y Carlos van a los mandos, mientras Benjamín maneja una moderna cámara que va incorporada al helicóptero. Con la cámara, uno casi puede ver la cara a las personas desde arriba, a una altura de 600 pies (unos 200 metros). Además, uno de los dos pilotos aprovecha para manejar el foco cuando se encuentran con algo sospechoso.

Desde arriba da la impresión de que no se va a ver nada, y más aún porque es de noche. Pronto se olvida esa sensación, porque hay cosas que destacan mucho. Por ejemplo: enseguida se ve un accidente, con dos ambulancias, bomberos y la Guardia Civil, que atienden a un conductor que se ha salido de la carretera. Las sirenas se ven desde más de un kilómetro de distancia. Llegar allí no cuesta nada: el Cóndor alcanza sin problema los 260 kilómetros por hora.

«Las claves para orientarse en la ciudad son las grandes referencias: el Pirulí, las Torres Kio, el Doce de Octubre… Y todos los edificios altos. A partir de ellos ya puedes saber dónde estás», explica Carlos. Durante un recorrido normal, los pilotos se acercan a las zonas más conflictivas, siempre a la escucha de la emisora, por si pasara algo.

Antes, cuando sobrevolaban poblados chabolistas como las Barranquillas o el Salobral, mucha gente empezaba a tirar bolsas de droga a la hoguera, pero ahora ya se han acostumbrado a verlos, porque todas las noches -y los días- el Cóndor vuela sobre Madrid. Esta noche, Leo detiene el helicóptero en el aire sobre las Barranquillas, mientras Carlos pasea la luz del foco entre las chabolas. Casi no hay movimiento. Se observan las fogatas, los coches, las luces.Se ve desolado.

Muchas veces, la tarea nocturna de estos pilotos ha sido perseguir a los aluniceros, que no dudan en huir a toda velocidad por cualquier autopista. «Casi siempre acaban teniendo un accidente», explica Leo. Él ya ha visto muchas persecuciones, y sabe que el apoyo del helicóptero a las patrullas que van por tierra ha sido decisivo para controlar los alunizajes en la capital.

«La labor de disuasión del Cóndor es fundamental para que los delincuentes se sientan intimidados», comenta horas antes del vuelo el Jefe de Mantenimiento del Servicio de Medios Aéreos de la DGP. Cuando ellos vuelan, la delincuencia disminuye. Pero su tarea no es sólo preventiva. Ayudan a buscar pruebas, a localizar sospechosos o a investigar lugares.

«Además, realizamos tareas de asistencia y protección civil, como traslados de personas o de ayuda en caso de emergencia.Aunque cada vez lo hacemos menos, porque las comunidades autónomas ya tienen sus propios helicópteros», añade este inspector jefe.

En Cuatro Vientos, donde tienen su base, también realizan las reparaciones de todos los aparatos de la DGP, porque además de las competencias de Madrid, en su base están los servicios centrales.

Al sobrevolar el Windsor, Carlos recuerda el incendio, porque esa noche le tocó volar a él: «No sabíamos que se estaba quemando, pero vimos el incendio desde el aire y fuimos para allá. Desde arriba, ayudamos a organizar los cordones de seguridad, porque en la calle podía parecer que estaban lejos, pero la gente estaba al lado del edificio». Como ésta, los miembros del Equipo Cóndor tienen cientos de anécdotas. En los 25 años que llevan trabajando han volado en todo tipo de situaciones. En Madrid no tienen tiempo para aburrirse, porque aunque no pase nada, el mero hecho de volar por la ciudad es un privilegio.

LAS ALAS DE LA POLICÍA

La Unidad de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía dispone de cinco aparatos para vigilar la región .

El helicóptero surca el cielo de la capital. Todo permanece tranquilo hasta que la emisora de policía pide la ayuda de todas las unidades disponibles. Se acaba de cometer un atraco en el centro de la ciudad y los testigos han identificado el vehículo. Se trata de un coche de lujo que comienza a huir a gran velocidad, con el consiguiente peligro para los viandantes. El enorme aparato se dirige a una velocidad de unos 400 kilómetros por hora al lugar y localiza el turismo. Le sigue a corta distancia para evitar perderlo de vista. Mientras, los pilotos van dando el recorrido detallado por el que transita.

Al final, las unidades de tierra, pertenecientes a la comisaría del distrito donde se ha producido el atraco, logran interceptar al BMW. El helicóptero permanece estático en el cielo sobre el vehículo hasta que los agentes encañonan a los malhechores y logran esposarlos. Caso resuelto con un final satisfactorio para los policías.

Éste es uno de los múltiples casos que tiene que solucionar prácticamente a diario la Unidad de Helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía, en la que trabajan 21 pilotos y 25 mecánicos. “Hemos hecho todo tipo de trabajos, y los que más nos gustan son los de carácter humanitario, como el transporte de órganos para trasplantes”, comenta un inspector jefe de esta unidad. En su haber están operaciones tan variadas como los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, la boda del Príncipe o los atentados de ETA en Madrid.

El trabajo de estos policías se desarrolla durante las 24 horas del día. Las más arriesgadas son las nocturnas, en las que los tendidos eléctricos y los edificios de gran altura se convierten en trampas muy peligrosas para estos policías del aire. Son de hecho en estas horas cuando se demuestra la eficacia de este servicio. Los alunizajes (empotrar un vehículo contra un escaparate para robar) son sus principales caballos de batalla. “Los ladrones ya saben que, cuando estamos nosotros por el aire, les es difícil huir, porque corremos más que ellos”, añade la inspectora que vuela con el mando. Y es que un potente foco de luz se cierne sobre el techo de los aluniceros, mientras éstos intentan huir. “Se nos dan muchos casos en los que se ven tan acorralados que dejan el coche en medio de un campo o una calle y salen corriendo en direcciones distintas para que nos les pillemos”, explica el inspector jefe.

La unidad fue creada en 1975, hace ahora 30 años, con tres Alouette de fabricación francesa. Poco a poco, la Dirección General de la Policía fue adquiriendo más aparatos, hasta contar ahora con 18, distribuidos en Barcelona, Málaga, Valencia, Sevilla, Vigo, Bilbao, Palma de Mallorca y Canarias, además de la central de Madrid. La última adquisición fue un Eurocopter EC-135, con un coste de 3,6 millones de euros, con capacidad para siete personas y todos los adelantos tecnológicos imaginables en el mundo de la aeronáutica. Las misiones que desarrollan en Madrid son de lo más variado. Lo mismo les toca cubrir actos de carácter protocolario, como la visita de jefes de Estado y el Papa, como controlar desde el aire intervenciones del Grupo Especial de Operaciones (GEO), a los que también trasladan al lugar que sea necesario. “Tenemos un número y unas horas de vuelo determinadas, como son las de patrullaje, pero luego las vamos cambiando en función de las necesidades”, explica el piloto.

Nada más montarse en la aeronave destaca la cantidad de relojes y aparatos del salpicadero. El ruido de las turbinas resulta ensordecedor, sobre todo cuando el piloto mete potencia para iniciar el vuelo. “Los helicópteros que sobrevuelan la capital tienen que ser biturbinas para, en caso de que falle una, pueda volar con la otra hasta llegar a tierra firme”, comenta el inspector jefe. La única zona que tiene prohibido el paso es el palacio de La Zarzuela. Hay otras restringidas como La Moncloa, El Pardo y el aeropuerto de Barajas, entre otras. Puede sobrevolarlas, pero debe pedir permiso a las autoridades respectivas. “Solemos evitarlos. Vamos por pasillos aéreos que no dan problemas”, aseguran. Su cota máxima está en 17.000 pies (unos 5.000 metros).

La aeronave levanta majestuosa el vuelo y gana altura con mucha facilidad. Primero se dirige al poblado chabolista de Pitis, que está siendo desmantelado. Es uno de los puntos habituales de venta de droga. “Cuando se produce algún robo de coches, siempre acaban aquí o en Las Barranquillas [en Villa de Vallecas], por lo que siempre venimos para comprobarlo”, confiesa la inspectora. Recorrerse la ciudad no lleva más de dos minutos de punta a punta, lo que permite llegar al lugar de un suceso en tiempo récord. “Lo importante es que te pille en el aire, porque, en caso contrario, no tienes tiempo. Esto no es un coche. El motor tiene un calentamiento bastante largo, de unos 10 minutos”, añade. Su autonomía de vuelo es de dos horas y media.

“En tantos años de servicio hemos tenido muy buenas experiencias. Un día hubo un tiroteo en la calle de Fuencarral, cerca de la glorieta de Bilbao, y como estábamos al lado, tomamos tierra y pudimos detener a los criminales”, recuerda el inspector jefe.

Un papel destacado de la unidad se produce en las manifestaciones. El helicóptero va dotado de una potente cámara de vídeo que permite grabar imágenes en alta definición y en cualquier punto que sobrevuele. Además, por un sistema de microondas transmite la señal a la Jefatura Superior de Policía o a la Delegación del Gobierno, lo que permite que los gabinetes de crisis tengan conocimiento inmediato de lo que está ocurriendo para tomar así decisiones sobre la marcha. “No solemos volar muy bajo, porque, si se producen disturbios, nos podrían alcanzar a pedradas, con el consiguiente riesgo. Sólo bajamos más en caso de que haya alguna agresión a un grupo de policías”, dice.

El helicóptero aterriza en el aeródromo de Cuatro Vientos, tras pedir permiso a la torre de control. El aparato permanece parado dos minutos al ralentí, mientras se enfrían las turbinas. Nada más detener el motor, un mecánico se encarga de rellenar el depósito. Siempre tiene que estar lleno para atender desde el aire cualquier incidencia. Estos policías están en alerta constante.