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Delitos tecnológicos: el ‘sexting’ y las estafas

Los expertos en la lucha contra la delincuencia en la red de la Policía Nacional de Sevilla centran su trabajo en la investigación de la difusión de vídeos de contenido sexual y en los timos y robos por internet.

Las denuncias por el envío de vídeos de contenido sexual entre jóvenes, a veces menores de edad, y por distintos tipos de estafas cometidas por internet copan el trabajo de los agentes del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional en Sevilla. Son los encargados de la vigilancia de la red, un concepto tan amplio como difícil de vigilar precisamente por su globalidad. Los delitos relacionados con las nuevas tecnologías han crecido mucho en los últimos años, algo obvio si se tiene en cuenta que la expansión de internet y de los teléfonos móviles de última generación son un fenómeno muy reciente.

Las denuncias por estafas son bastante más numerosas que las relacionadas con el sexting, término con el que se conoce el envío de imágenes de contenido erótico o sexual a través de internet, redes sociales o sistemas de mensajería de teléfonos móviles. Sin embargo, son éstas quizás las que más preocupan y generan alarma, sobre todo cuando en alguno de los vídeos aparece algún menor de edad. En Sevilla se han dado varias investigaciones relacionadas con el sexting en los últimos años.

Una de las más recientes acabó con la detención de un joven que grabó a una chica mientras mantenía con ella una relación sexual y luego lo envió a sus contactos vía whatsapp. El vídeo fue reenviado miles de veces y llegó incluso al terminal de uno de los agentes del grupo de Delitos Tecnológicos antes de que la víctima presentara la denuncia. Cuando lo hizo, el presunto autor del vídeo fue detenido y permanece imputado por un delito de revelación de secreto, que el Código Penal castiga con penas de hasta cuatro años de cárcel.

En aquella ocasión la víctima era mayor de edad, por lo que la Policía sólo interviene si ésta presenta alguna denuncia. La grabación de imágenes sexuales sólo es delito si hay menores de edad implicados. En esos supuestos, la Policía sí entra de oficio e investiga el origen del vídeo. En Sevilla se han dado casos de adolescentes que se han fotografiado desnudos y han enviado las imágenes a sus parejas, que a su vez se las han pasado a algún amigo y de ahí se han difundido masivamente.

«Hay que diferenciar entre los casos con menores. Por un lado están los jóvenes que tienen 16 ó 17 años y no son conscientes de que enviando sus imágenes a sus amigos pierden el control de las mismas ni de la difusión que éstas pueden llegar a tener. La mayoría de estos chicos no tienen conocimiento de que están cometiendo un delito. Y por otro lado están aquellos casos en los que aparecen niños pequeños, que ahí sí que puede haber detrás pederastas mucho más peligrosos», explicó a este periódico el inspector Miguel Rodríguez, jefe del grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional en Sevilla.

Otra variante de estos delitos de índole sexual está en los videochats. «Es gente que mantiene relaciones sexuales a distancia. Chatean con personas que están en otros países, se dejan grabar con la webcam y realmente no saben con quién están tratando. Luego reciben chantajes de la persona que los ha grabado que amenaza con colgar el vídeo en algún portal si no le paga una determinada cantidad de dinero. Hemos investigado casos de gente a la que habían extorsionado así e incluso ya les habían mandado un enlace a un portal de vídeos en el que estaban ya publicadas sus imágenes».

Estos casos son difíciles de investigar porque los chantajistas suelen estar en otros países sin que la víctima lo supiera. «Hay que tirar de IPs, localizar el servidor en el que está y así averiguamos de dónde ha salido el vídeo. Luego hay que pedir una comisión rogatoria a través de un juzgado español para que un juzgado del país en el que esté el servidor pueda ordenar la detención del autor de la extorsión», explica el inspector Rodríguez. Mientras se dan estos pasos, el vídeo ha podido ya dar la vuelta al mundo. «Además, los portales pornográficos suelen enlazar unos a otros y los contenidos se reproducen en todos ellos. Y la eliminación de contenidos en internet es prácticamente imposible. Se pueden retirar momentáneamente, pero si alguien se ha guardado una copia puede subirla en cualquier momento otra vez».

Para este inspector, siempre hay que desconfiar de la persona que está al otro lado si no se conoce quién es. Para los padres con hijos adolescentes que puedan estar preocupados del uso que hacen sus hijos de los teléfonos móviles, este responsable policial cree que sólo mediante la educación es posible impedir que sean víctimas de este tipo de delitos. «De nada sirve quitarles el móvil porque entonces utilizarán el de algún amigo. El único consejo posible es el de la educación, concienciar a los chicos de las herramientas que tienen en sus manos y de los riesgos que puede tener el fotografiarse desnudo. Y que sepan que una vez que una imagen sale de su móvil pierden el control ya para siempre».

La otra vertiente del trabajo de este grupo de la Policía es la lucha contra las estafas. Son muchas las denuncias que se reciben por timos en alquileres de pisos anunciados por internet, en la venta de artículos tecnológicos, en las ofertas de empleo o en duplicaciones de tarjetas de crédito. «Hay quien compró un iphone por 200 euros y a su casa le llegó una patata. Para evitar esto, lo más seguro es desplazarse y hacer la compra delante del vendedor. Si realmente te vas a ahorrar una gran cantidad de dinero en la compra del teléfono, puedes gastarte unos euros en el desplazamiento y así te garantizas que la oferta es buena». Otra estafa que ha dado bastante trabajo a este grupo es la del virus de la Policía, en la que el ordenador infectado muestra un mensaje diciendo que ha sido bloqueado por las Fuerzas de Seguridad y para desbloquearlo ha de pagar una determinada cantidad.

Fuente:  http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1577427/delitos/tecnologicos/sexting/y/las/estafas.html