Internacional, Policía Nacional

‘El objetivo era la embajada española’

Uno de los comandantes de Gul Haidar, conocido ‘muyahidin’ y señor de la guerra propietario del edificio de la embajada española y la residencia que ayer fueronatacados por un comando talibán ha confirmado que «el objetivo principal era la embajada«.

El comandante, que prefiere no ser nombrado, asegura que los insurgentes «no entraron en la residencia», los desperfectos en la misma fueron causados por el coche bomba y la posterior lucha, por lo que después de la detonación del vehículo Toyota Corolla «los insurgentes fueron directamente hacia la embajadahasta que consiguieron hacerse fuertes en la azotea».

Así, el comandante confirmaba que los talibán entraron en el recinto y «lucharon de tú a tú con las fuerzas de la policía española en la embajada», a pesar de que el presiente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, insistió ayer en que «nosotros nos somos el objetivo».

«Estoy seguro de que habrá más muertos, entraron a tiro limpio y se escuchaban muchos gritos», concluía, a pesar de que esta información no ha sido confirmada por la misión de la OTAN o el Ministerio de Exteriores español.

Por otra parte, el único testigo ocular dentro de la residencia, el guarda de la misma, ha asegurado a EL MUNDO que «estaba sólo cuando empezó el ataque, nuestra residencia está destrozada», explicaba para después confirmar que «los talibán no entraron en la residencia porque sino ahora yo estaría muerto».

El cuerpo diplomático, evacuado a Kaia

En estos momentos todos los miembros del cuerpo diplomático español «han sido evacuados a la base militar de Kaia», justo al lado del aeropuerto de Kabul y perteneciente a la misión de la OTAN, «donde están a salvo», según explicaba uno de los guardias afganos que ahora mismo se encuentran protegiendo el exterior de la embajada.

Después de un reconocimiento in situ de los daños sufridos en el muro trasero de la embajada, adyacente a las habitaciones donde residen los diplomáticos y trabajadores, es muy probable que los talibán entrasen en la misma. Los agujeros de bala y los destrozos indican que poco después de la detonación del coche bomba en esa zona se produjeron combates encarnizados.

Ahora mismo la embajada ya no cuenta con un cordón policial de las fuerzas de seguridad afganas. Alrededor la vida ha vuelto a su curso y los coches transitan a escasos metros de la entrada destrozada. Algunos curiosos se paran y contemplan las consecuencias de este último y sangriento atentando de los talibán.

Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2015/12/12/566c007846163f245e8b45fa.html