Guardia Civil, Internacional, Policía Nacional

Francia incrementará los controles en Irun por la presión migratoria

Los inmigrantes que pretendan cruzar a Francia a través de cualquiera de los pasos fronterizos de Irun en busca de un futuro más prometedor, lo tendrán a partir de ahora más difícil si cabe. Si ya en el momento actual el acceso a territorio galo resulta más que complejo para todos ellos, las autoridades francesas anunciaron ayer que las medidas de control se intensificarán todavía más en las próximas semanas. Lo desveló el ministro del Interior, Christophe Castaner, quien dijo estar preocupado ante lo que definió como «presión» migratoria creciente que se vive desde el inicio del año. «Me preocupa la frontera española. Desde principio de año se han registrado en España 48.000 entradas irregulares procedentes de Marruecos, lo que representa un aumento del 155%», afirmó Castaner en una entrevista que ayer publicó el semanario ‘Le Journal du Dimanche’.

El ministro desveló que las «no admisiones» de inmigrantes en la frontera de Irun habían aumentado casi un 60% en un año. «Queremos reforzar la presencia del Estado en este paso», indicó el responsable, quien igualmente señaló que su secretario de Estado, Laurent Nuñez, efectuó una visita a la zona el viernes de la semana pasada.

Como medida concreta en esta intensificación del control migratorio, Castaner avanzó el nombramiento de un alto funcionario «que será el coordinador de seguridad de la frontera para organizar mejor los controles y el diálogo con las autoridades españolas».

El responsable francés de Interior negó, no obstante, que esa medida suponga suprimir el tratado de Schengen, pero al mismo tiempo recordó que la amenaza terrorista autoriza a los países a controlar las fronteras. «Frente a los desafíos, tenemos que trabajar con nuestros vecinos», indicó Castaner, quien también señaló que un tercio de los demandantes de asilo en Francia habían visto rechazada su petición en otro país previamente.

Más devoluciones en verano

En ese sentido, el ministro prometió «firmeza» contra la inmigración ilegal, pero al mismo tiempo, «humanidad» con los demandantes de asilo, a quienes prometió 3.500 plazas suplementarias en los centros de acogida el año próximo.

El anuncio de esta nueva vuelta de tuerca contra quienes desde Euskadi pretenden continuar su viaje hacia Francia u otros países de la Unión es algo a lo que los colectivos afectados empiezan a acostumbrarse por desgracia. Durante el verano, las autoridades galas ya intensificaron la presión en la frontera de Irun. La presencia policial era visible las veinticuatro horas del día, tanto en los puentes internacionales, así como en las estaciones del topo o en la de los ferrocarriles franceses de Hendaia.

Christophe Castaner anuncia «firmeza» contra la inmigración ilegal, pero también «humanidad»

La presión puede obligar a ampliar los recursos para atender a las personas que son devueltas

Los datos estadísticos corroboran esta afirmación. Un total de 264 migrantes que habían cruzado la frontera fueron devueltos durante los meses estivales a España. Solo en julio, 108 subsaharianos con destino a Francia fueron entregados por efectivos de la Gendarmería a la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional en Biriatou y otros 80 en agosto. Las cifras cuadruplican las que se registraban a inicios de año: 21 enero, 20 en febrero y 28 en marzo.

Estas devoluciones se producen al amparo de un acuerdo existente entre los estados español y francés que permite las entregas en las primeras cuatro horas. La mayoría de ellas se producen prácticamente en cuanto los migrantes pisan territorio francés por cualquiera de los pasos existentes en Irun, bien a través de los dos de Biriatou o por el Puente de Santiago, ya sea andando o a bordo de cualquier medio de transporte. Muchos de ellos viajan en autobuses que un día sí y otro también son inspeccionados por policías.

Las personas que desde Francia son entregadas a la Policía son objeto de un expediente de expulsión y se les hace entrega de una documentación que certifica su situación, tras lo cual quedan en libertad hasta que se resuelva dicho trámite.

Necesidad de más recursos

A partir de ese momento, la mayoría de los migrantes vuelve a intentar cruzar la frontera para proseguir su viaje a países concretos. Mientras, un porcentaje menor se inclina por permanecer en Irun y generan una necesidad humanitaria que los últimos meses ha sido objeto de un debate entre instituciones y asociaciones que se dedican a prestar ayuda a estos colectivos.

Tras las medidas anunciadas ayer por el ministro del Interior francés de estrechar la vigilancia, los recursos actualmente existentes en Gipuzkoa para acoger a los migrantes podrían quedarse insuficientes si, como se espera, el flujo migratorio continúa en los próximos meses con la misma intensidad.

Irun cuenta en el momento actual con dos recursos: el albergue Martindozenea, con capacidad para sesenta personas y gestionado por la Cruz Roja y el Antiguo Hospital, del Ayuntamiento de la ciudad. Donostia cuenta también con otro recurso y hay otro para refugiados en Oñati.

En Hendaia, por su parte, existe el Centro de Retención Administrativa, una especie de CIE en el que el Gobierno galo confina a los migrantes irregulares. En fechas recientes, dicha instalación se encontraba también llena, con personas llegadas de otros puntos de Francia tras haber sido detectados por la Policía. En algunos casos son migrantes que en su día pasaron por la frontera de Irun. El centro dispone de 24 plazas para hombres y 6 para mujeres. La instalación fue cerrada en 2017, pero se volvió a abrir este año para dar respuesta a las necesidades en política migratoria en Francia.

Fuente: https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/migrantes-controles-irun-20181022001846-ntvo.html