Guardia Civil

La Guardia Civil de Cantabria ‘renueva’ sus armas largas con un modelo más viejo

Las demandas de más medios materiales y de modernización de los equipos es una constante en todas las comandancias de la Guardia Civil. A la de Cantabria acaba de llegar una remesa de 120 Cetme C, unas armas largas que, según explican desde la asociación de agentes UniónGC, servirán para sustituir a las que se usaban hasta ahora, los Cetme LC. Estas se podían ver, por ejemplo, en algunos controles de carreteras y en los accesos de los aeropuertos. Eran esos impresionantes fusiles que portaban los uniformados que vigilan las zonas de gran concentración de personas como medida preventiva en el marco del nivel 4 de alerta antiterrorista en el que se encuentra el país desde los atentados de Niza en el verano de 2016.

Los no entendidos pensarán que este movimiento se enmarca en ese proceso de renovación que reclaman los profesionales, pero no. Desde la UniónGC lamentan que en algunas unidades se ha cambiado un modelo ya de por sí antiguo, que comenzó a fabricarse en 1984, por otro aún más obsoleto, que dos décadas antes de esa fecha ya estaba en el mercado. «Creemos que 35 años de servicio ya son más que suficientes para que se empiece a pensar en su sustitución, pero encima nos encontramos con la desconcertante orden de volver a poner en servicio un arma que data de 1964», critican.

Y el problema no está sólo en los años, también en que el arma es más larga y pesada y eso dificulta el trabajo de los guardias civiles. A todo ello, este colectivo suma que no saben si los modelos recién llegados, que hasta ahora se venían utilizando en las academias de formación y en los desfiles militares, han pasado recientemente las pruebas de funcionamiento reglamentarias.

La orden de sustitución llegó a principios de mes de la Dirección General de la Guardia Civil con el objeto «de racionalizar el espacio de almacenamiento del Servicio de Armamento y Equipamiento Policial, en previsión de futuras necesidades a corto y medio plazo». Además de Cantabria, este cambio también afecta a La Rioja, con casi 300 fusiles, Burgos y Soria.

La asociación aprecia un agravio comparativo del Gobierno central con respecto a otros cuerpos. Por ejemplo, con la Policía Nacional, que posee armas más modernas como el HK G36, que se usa también en el ejército desde 1999, o con la policía autonómica catalana, a la que se le ha permitido una inversión de medio millón de euros para la compra de armas modernas. «Una de las bases para la lucha contra la despoblación es la seguridad. ¿Esta es la preocupación que tienen por el medio rural?», concluye.

Fuente: https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/guardia-civil-cantabria-20190416211612-ntvo.html