Guardia Civil

La Guardia Civil tras el rastro que deja el incendio

La Guardia Civil tiene encomendada ahora la función de desandar el camino seguido por las llamas que han devorado 40 hectáreas de alto valor ecológico. Hay que llegar al origen de un incendio que comenzó pasadas las dos de la madrugada, con al menos dos focos de origen y claramente provocado. Pero las sospechas, los indicios tienen que verificarse, de ahí que los agentes del Seprona tengan que esperar a que el incendio se declare extinguido para poder trabajar sobre el terreno en busca de pistas.

Fuentes del Instituto Armado confiesan lo complejo de la investigación, primero porque muchas de las posibles pistas han podido quedar literalmente ‘barridas’ del escenario por el empleo de agua, el ir y venir de trabajadores, la posterior acción de la UME… No se está ante un escenario puro sino contaminado, en donde se debe hacer una inspección para dar con pruebas que lleven al autor o autores del incendio.

El fuerte viento fue el acelerante necesario para convertir en indomable un origen que comenzó en, al menos, dos puntos bien distintos. El lugar: un espacio de alto valor ecológico, quedó herido de gravedad al arrasarse con 40 hectáreas. La existencia de cañas, restos de todo tipo como algas, estiércol y palmeras, hizo que la forma de prender las llamas fuera aún más fuerte y rápida.

Desde el Instituto Armado se indica a este periódico que el Seprona ya ayer estuvo en el lugar, pero que la inspección al detalle se tiene que hacer una vez que los Bomberos verifiquen que se puede investigar en la zona con todas las garantías de seguridad.

Personal del Ejército ya valoró en la mañana de ayer el espacio afectado, situando en el mapa todas las hectáreas que habían sido dañadas. La proximidad del perímetro fronterizo, en Anyera, evitó la propagación de las llamas hacia el lado marroquí de haber seguido cobrando fuerza. De todos los datos obtenidos en esta investigación se informará al juzgado, conocedor de los hechos.

Los vecinos apuntaban a que, al ser el domingo un día en el que los usuarios no fueron a la playa, llevó a que hubiera más presencia de personas por el monte. Puede que algún grupo, desatendiendo las órdenes dadas, hiciera alguna fogata o, peor aún, con la intención de causar un daño, prendiera fuego en diferentes puntos del escenario.

El último siniestro forestal, sin culpable

Dar con los autores de incendios como el ocurrido ayer resulta complicado. El incendio desatado el pasado verano en el monte concluyó con la imposibilidad no solo de conocer su autoría sino, también, de aclarar si realmente se trató de una quema provocada o generada por la acumulación de residuos en la zona y las elevadas temperaturas.

Ahora se abre otro frente, en principio se trabaja sobre la tesis de una autoría premeditada dada la existencia de distintos focos, pero es el Seprona el que debe determinar en un informe si se puede, con las pruebas que recabe, llegar hasta el origen, hasta el punto de partida que llevó a todo este desastre forestal.

Fuente: https://elfarodeceuta.es/guardia-civil-investigacion-incendio/