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Un vecino de Castro, denunciado por apalear y tirar al río a dos de sus perros

Hay personas a las que la vida de los animales no les despierta ningún sentimiento, es más, que los utilizan como válvula de escape para dar rienda a su ira, dejando al descubierto un carácter violento que contrasta con la lealtad sin fisuras que les tributan sus víctimas.

El partido animalista Pacma ha interpuesto una denuncia en los juzgados de Castro Urdiales contra Pedro P., un vecino de Sámano a quien acusan de apalear a dos de sus perros y atarles una cuerda al cuello y una malla metálica, según recoge el informe veterinario. Los cuerpos de los canes, un setter blanco y negro y un pastor vasco, aparecieron un día después en el río y cerca de la vivienda de su dueño. Se desconoce, no obstante, si murieron ahorcados o ahogados. Pacma reclama que se incauten al presunto culpable otros animales que tiene en su poder, al menos un perro y una oveja.

Una joven relató cómo el denunciado golpeaba a las mascotas con un palo. «Lo hacía violentamente y los perros aullaban. Me produjo tanta angustia y miedo que tuve que salir corriendo», afirmó. Hasta los propios familiares de este sujeto le acusan de maltrato reiterado. Las mismas fuentes afirman haber sido testigos de cómo estrellaba una perrita contra la pared y de otra ocasión en la que tuvieron que liberar a un can que había encerrado en una conejera. También con anterioridad abandonó cuatro cachorros de pastor vasco.

Una familiar del sospechoso informó a una conocida a través de un mensaje de WhatsApp de la violenta muerte de los dos perros, después de que otro pariente le contase que había acabado con sus vidas «a palos» para, posteriormente, lanzarlos al río. Según recoge la denuncia, elaborada en base al testimonio de un testigo, uno de los perros pudo haber mordido al agresor cuando trataba de defenderse.

«Sólo son piedras»

Fue un familiar del denunciado quien se topó con los cadáveres junto al cauce del río. Cuando unos vecinos fueron a fotografiar los cuerpos, Pedro se dirigió a ellos en actitud amenazante y les exigió que se fueran. «Decía que no eran perros, sino piedras», aseguraron. Una veterinaria se encargó de analizar las heridas de las mascotas -una de ellas tenía el lomo hundido, con hemorragia interna- y se pusieron los hechos en conocimiento de la Guardia Civil.

Los familiares afirman que mantenían bajo vigilancia a los dos perros al comprobar que los tenía encerrados y ante la sospecha de que la vida de ambos canes corría peligro. Pacma se remite al artículo 337 del Código Penal, donde se establecen penas de tres meses a un año de cárcel por someter a maltrato injustificado a un animal «doméstico o amansado», y se le cause la muerte o lesiones que deterioren gravemente su salud.

La ley también contempla que, en caso de sentencia condenatoria, podría acordarse la inhabilitación durante un máximo de tres años para el ejercicio de profesión o comercio vinculado a los animales. Pacma justifica la petición de que se incauten «de forma cautelar» el perro y la oveja que permanecen en poder de este vecino de Sámano en su temor de que intente deshacerse de ellos durante el procedimiento judicial.

Fuente: http://www.elcorreo.com/bizkaia/201506/11/vecino-castro-denunciado-apalear-20150610223238.html